INGENIERÍA ECONÓMICA ING. INDUSTRIAL 2026
SEMESTRE ENERO-JUNIO 2026

Esta asignatura aporta al perfil del egresado de Ingeniería industrial y Logística los conocimientos
fundamentales de finanzas como una herramienta para la toma de decisiones, la capacidad para diseñar,
innovar e implementar las optimizaciones financieras de las organizaciones en un mundo global,
aplicando métodos cuantitativos para el análisis e interpretación de datos, ofreciendo alternativas de
solución en los procesos organizacionales y mejorando continuamente para alcanzar estándares de clase
mundial se incluyen habilidades para analizar, distinguir y aplicar los temas relacionados con la gestión
de proyectos, en términos de estimaciones de tiempo, costos y personal requerido, análisis de riesgo y
análisis de la viabilidad de los proyectos, además de ser parte fundamental para las materias afines con
temas de proyectos de inversión que serán vistas en cursos posteriores

ECONOMÍA INTERNACIONAL C.P.
SEMESTRE ENERO-JUNIO 2026

 Esta asignatura permite introducir al estudiante en el conocimiento de la economía internacional desde sus orígenes, importancia y los principales conceptos que la integran hasta el análisis del proceso globalizador. 

 Se relaciona con las asignaturas de Planeación Financiera y con Alternativas de Inversión y Financiamiento en lo relativo a los temas de Teoría de Aranceles, Globalización Económica, Uniones Monetarias y dolarización, así como las características elementales de los principales tratados comerciales de México y Funcionamiento de los Organismos Financieros Internacionales y Crisis económicas.

 

PLAN FINANCIERO IGE 2026
SEMESTRE ENERO-JUNIO 2026

Esta asignatura aporta al perfil del Ingeniero, la capacidad para implementar conocimientos financieros, aplicando métodos cuantitativos y cualitativos para el análisis de datos, adquiriendo además la habilidad de interpretar los resultados para la toma de decisiones de manera eficiente, detectando oportunidades de mejora e inversión bajo los criterios de competitividad y sustentabilidad que inciden en la rentabilidad del negocio, promoviendo el desarrollo económico de su región.

La materia se vincula desde Mercadotecnia, Contabilidad, Ingeniería Económica, Finanzas en las organizaciones; los cuales sirven como herramientas en el análisis de la información para la toma de decisiones de proyectos de inversión.

INGENIERÍA ECONÓMICA IGE 2026
SEMESTRE ENERO-JUNIO 2026

Esta asignatura aporta al perfil del Ingeniero en Gestión Empresarial la capacidad para diseñar, innovar e implementar las dinámicas financieras de las organizaciones en un mundo global, aplicando métodos cuantitativos y cualitativos para el análisis e interpretación de datos y modelamiento de sistemas en los procesos organizacionales para la mejora continua atendiendo a estándares de calidad mundial.

Adquiere además la habilidad de interpretar los resultados de la simulación de negocios para la toma de decisiones de manera eficiente, además de adquirir la competencia de análisis e interpretación de la información financiera, para detectar oportunidades de mejora e inversión en un mundo global que incidan en la rentabilidad del negocio.

 

 

Tecnologías avanzadas y análisis de datos agrícolas
SEMESTRE ENERO-JUNIO 2026

La agricultura actual enfrenta dos grandes desafíos, por un lado se reconoce que para el año 2050 la población mundial ascenderá a 9,800 millones de personas (Bazargani & Deemyad, 2024); en el otro extremo, los recursos naturales (agua, suelo, biodiversidad) con que se desarrolla esta actividad, cada vez son más escasos (Liu et al., 2022). Aunado a esto, se tiene que hay una tendencia a la escasez de mano de obra agrícola y una necesidad de incrementar la producción de alimentos hasta en un 70% (Bazargani & Deemyad, 2024).

Esta actividad ha evolucionado en etapas (de la generación 1.0 a la 5.0), aunque su avance global ha sido desigual; dado que la adopción de las innovaciones tecnológicas recientes enfrenta obstáculos como el alto costo de inversión y la falta de conectividad a internet en zonas rurales, lo que limita su acceso para pequeños y medianos productores (Vargas- Canales et al., 2024). Sin embargo, hay un dato importante que lleva a la reflexión: en 1961, cada persona disponía de 0.45 ha cultivadas, pero 55 años después, esta cifra se redujo a 0.21 ha, lo que evidencia la necesidad de producir más con menos tierra y contribuir a que la agricultura experimente una transición tecnológica digital inteligente y sostenible.

En México, el sector se sitúa principalmente entre la Agricultura 2.0 y 3.0; esto significa que la producción masiva depende de la maquinaria motriz, el mejoramiento genético y una integración mínima de la electrónica para optimizar la toma de decisiones. Por otro lado, la Agricultura 4.0 representa la digitalización total; su implementación promete maximizar la rentabilidad y reducir el uso de insumos mediante herramientas avanzadas (Big Data: Recopilación masiva de datos en la nube, Internet de las Cosas (IoT): Sensores interconectados en el cultivo, e Inteligencia Artificial: Decisiones basadas en evidencia en tiempo real) (Barrile et al., 2022). Finalmente, llegar a una Agricultura 5.0, la cual busca el equilibrio perfecto entre la alta productividad y la protección del medio ambiente, garantizando un sistema alimentario sostenible a largo plazo; aunque se reconoce que esta transición en el campo se ve frenada por barreras críticas, como los altos costos de inversión, la brecha de habilidades digitales, la conectividad limitada en zonas rurales y las dificultades en el acceso a la información técnica (Polymeni et al., 2023).

La agricultura digital tiene múltiples beneficios, no se trata solo de “ponerle wifi al campo”; es una transformación estructural que convierte la intuición del agricultor en decisiones basadas en datos exactos. En este sentido, pasa de tratar a una parcela de cultivo como una unidad uniforme, a manejar con precisión cada metro cuadrado de forma individual. Entre los principales beneficios de este tipo de agricultura destacan los siguientes: 1) eficiencia productiva y operativa (incremento del rendimiento, la reducción de insumos y minimización de pérdidas), 2) sostenibilidad y medio ambiente (menor impacto ambiental y menos emisiones de gases de efecto invernadero), 3) transparencia y valor de mercado (trazabilidad y seguridad alimentaria), y 4) impacto macroeconómico (contribución al PIB global) (Bayar et al., 2025; Bazargani & Deemyad, 2024).

En la operatividad de la agricultura digital, mediante sensores de humedad y drones con cámaras multiespectrales, se detectan deficiencias nutricionales o plagas antes de que sean visibles al ojo humano. Esto permite actuar a tiempo y maximizar la cosecha por hectárea. Se propicia mayor precisión, dado que, en lugar de aplicar fertilizantes o pesticidas a todo el lote por igual, la maquinaria inteligente aplica la dosis exacta solo donde se necesita. Esto ahorra dinero y evita la saturación de químicos en el suelo. El uso de Big Data para predecir eventos climáticos extremos y el monitoreo en tiempo real del almacenamiento (silos inteligentes) evitan que el producto se eche a perder después de la cosecha (Ali et al., 2025; Polymeni et al., 2023).

Hoy en día se reconoce que la tecnología es hoy la mejor aliada para que el campo sea parte de la solución climática. Al optimizar el uso del agua (riego inteligente) y reducir los agroquímicos, se protege la biodiversidad local y se evita la contaminación de acuíferos por alto escurrimiento. La optimización de rutas para la maquinaria reduce el consumo de combustible fósil. Además, la agricultura digital facilita técnicas como la "siembra directa" o la gestión eficiente de residuos, que ayudan a capturar carbono en el suelo (Méndez-Zambrano et al., 2023; Vougioukas, 2019).